mie 33a. Ordinario año Par (Id=763)

Antífona de Entrada

Sálvanos, Señor Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones; para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria alabarte.

[Misa]

Oración Colecta

Oremos:
Señor, Dios nuestro, concédenos amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

[Misa]

Primera Lectura

Santo es el señor, Dios todopoderoso; el que era, el que es y el que ha de venir

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
4, 1-11

Yo, Juan, tuve una visión: Vi una puerta abierta en el cielo, y la voz que había oído antes, semejante al sonido de una trompeta, decía:
"Sube aquí y te mostraré lo que va a suceder después".
Entonces caí en éxtasis y vi un trono colocado en el cielo y alguien sentado en el trono. El que estaba sentado brillaba como piedra preciosa transparente, y una aureola parecida a la esmeralda rodeaba el trono. Alrededor del trono había otros veinticuatro tronos, en los que estaban sentados veinticuatro ancianos vestidos de blanco y con coronas de oro en la cabeza. Del trono salían relámpagos y truenos retumbantes; siete lámparas de fuego, que son los siete espíritus de Dios, ardían ante al trono, y delante había también una especie de mar transparente como de cristal.
En medio del trono y a su alrededor había cuatro seres vivientes llenos de ojos por delante y por detrás: el primero se parecía a un león, el segundo a un toro, el tercero tenía cara de los hombre, y el cuarto parecía un águila en vuelo. Cada uno de cuatro seres vivientes tenía seis alas, y estaban llenos de ojos por fuera y por dentro. Y día y noche proclamaban sin cesar:
"Santo, Santo, Santo, Señor Dios todopoderoso; el que era, el que es y el que ha de venir".
Y cada vez que los seres vivientes alababan, bendecían y glorificaban al que está sentado en el trono y vive por los siglos de los siglos, los veinticuatro ancianos se postraban ante el que está sentado en el trono, adoran al que vive por los siglos de los siglos, y depositaban sus coronas ante el trono, diciendo:
"Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, el honor y el poder. Tú creaste todas las cosas; y por tu voluntad existían y fueron creadas".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 150, 1-2.3-4.5-6

Santo, Santo, Santo es el Señor.

Alaben a Dios en su templo, alábenlo en su augusto firmamento. Alábenlo por sus magníficas hazañas, alábenlo por su inmensa grandeza.
Santo, Santo, Santo es el Señor.

Alábenlo al son de trompetas, alábenlo con arpas y cítaras, alábenlo con danzas y tambores, alábenlo con liras y flautas.
Santo, Santo, Santo es el Señor.

Alábenlo con platillos sonoros, alábenlo con platillos vibrantes. ¡Que todo ser viviente alabe al Señor!
Santo, Santo, Santo es el Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.
Aleluya.

Evangelio

¿Por qué no pusiste mi dinero en el banco?

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
19, 11-28

Gloria a ti, Señor.

Por aquel tiempo, como ya se acercaba Jesús a Jerusalén y la gente pensaba que el Reino de Dios iba a manifestarse de un momento a otro, les dijo esta parábola:
"Un hombre noble se marchó a un país lejano para conseguirse el título de rey y volver después. Llamó a diez empleados suyos y a cada uno le dio una importante cantidad de dinero, diciéndoles:
"Hagan negocio mientras regreso".
Pero sus compatriotas lo aborrecían y enviaron detrás de él unos delegados a decir que no lo querían como rey. Cuando regresó con el título de rey, mandó llamar a los empleados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno. Se presentó el primero y dijo:
"Señor, tu dinero ha producido diez veces más".
El le contestó:
"Muy bien, eres un buen empleado; puesto que has sido fiel en lo poco, serás gobernador de diez ciudades".
Se presentó el segundo y dijo:
"Señor, tu dinero ha producido cinco veces más".
Y también a éste le dijo:
"Tú serás gobernador de cinco ciudades".
Se presentó el tercero y dijo:
"Señor, aquí está tu dinero; lo he tenido guardado en un pañuelo; te tenía miedo porque eres hombre exigente, que reclamas lo que no invertiste y cosechas lo que no sembraste".
El rey le contestó:
"Por tu propia boca te condeno, empleado haragán. ¿Sabías que soy exigente, que reclamo lo que no invertí y cosecho lo que no sembré? Entonces, ¿por qué no pusiste mi dinero en el banco, para que, al volver, lo recuperara con los intereses?"
Y dijo a los presentes:
"Quítenle lo que le di y entrégenlo al que lo hizo producir diez veces más".
Le replicaron:
"Señor, si ya tiene diez veces más".
El les dijo:
"Les aseguro que al que tiene se le dará, pero al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. En cuanto a mis enemigos, que no me querían como rey, tráiganlos aquí y mátenlos en mi presencia"".
Dicho esto, Jesús prosiguió su camino hacia Jerusalén al frente de sus discípulos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor, Jesús.

[Misa]

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

[Misa]

Prefacio

La alabanza, don de Dios

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Pues, aunque no necesitas nuestra alabanza, es don tuyo el que seamos agradecidos; y aunque nuestras bendiciones no aumentan tu gloria, nos aprovechan para nuestra salvación, por Cristo, Señor nuestro.
Por eso,
unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]

Antífona de la Comunión

Ven en ayuda de tu siervo y sálvame por tu misericordia, Señor; que no me arrepienta nunca de haberte invocado.

[Misa]

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén

[Misa]

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